sobre gatosgato

A base de palabras, el ser humano puede insultar, adular, amenazar, seducir… En los animales, carentes de vocabulario, el tono o la frecuencia del sonido ya avisa de las intenciones del que lo emite. Un tono grave, ronco (el gruñido de un perro, por ejemplo) resulta amenazador, mientras que un tono agudo “pide” protección. El llanto de los bebés y las llamadas de los cachorros responden al mismo patrón: el del desvalido que necesita ayuda.

Como curiosidad semejante a la “musicología”, hay que destacar que el maullido tiene una frecuencia alta, infantil por lo que hemos visto, de 700 a 800 Herzios (Hz). ¿A qué otro sonido felino, dentro de los 12 o 13 categorizados, se parece más?

Para asombro de muchos, el maullido propiamente dicho no forma parte de la comunicación natural entre los gatos. Para decirlo de otra manera, los gatos no maúllan entre ellos, sino que utilizan otros sonidos. Así pues, los gatos solo maúllan con las personas, por lo que es un “invento” de la domesticación que, salvo en contadísimas excepciones, sólo utilizan los gatos para comunicarse con nosotros.

Saber más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario